La inversión sostenible ha dejado de ser una tendencia pasajera para convertirse en un ejemplo de integración entre beneficios económicos y responsabilidad social. Cada vez más inversores buscan alinear su cartera con los valores que defienden, generando un impacto positivo en el planeta sin renunciar a obtener rentabilidad.
En España, el patrimonio gestionado bajo criterios ASG alcanzó en 2024 los 238.244 millones de euros, lo que representa el 43% del total de activos gestionados. Estos datos demuestran que el mercado ha evolucionado rápidamente, reflejando un compromiso creciente con la rentabilidad y responsabilidad ambiental.
El Estudio Anual Spainsif 2025 recoge información de 46 entidades, nacionales e internacionales, que suman el 77% del patrimonio nacional. Esta cobertura revela una fase de maduración del mercado español y el impulso de estrategias que integran criterios medioambientales, sociales y de gobernanza.
Desde 2021, cuando la cifra superó los 379.618 millones de euros, hasta los 236.894 millones en 2023, la evolución ha experimentado altibajos vinculados a la volatilidad del mercado. Sin embargo, la trayectoria general es de crecimiento y consolidación.
Las temáticas prioritarias incluyen energías renovables, eficiencia energética, economía circular y salud. A nivel internacional, cobran fuerza la biodiversidad y la gestión sostenible del agua.
A septiembre de 2025, los fondos de inversión nacionales etiquetados en los artículos 8 y 9 del SFDR alcanzaron un patrimonio de 169.978 millones de euros, el 38,9% del total. Este crecimiento es notable si se compara con el 9,8% de 2021, impulsado por la entrada en vigor de la normativa europea.
La parcial reducción de comisiones en estos fondos y la creciente transparencia han contribuido a atraer flujos de capital, duplicando en 2020 los 233.000 millones de euros captados el año anterior.
Los estudios académicos respaldan la relación positiva entre criterios ASG y resultados financieros. Una metarrevisión de NYU Stern y Rockefeller Asset Management, basada en más de 1.100 trabajos, revela que:
Adicionalmente, Morningstar (2020) confirma una ventaja en rentabilidad frente a fondos convencionales y comisiones medias inferiores en los productos ESG.
El mercado español de finanzas sostenibles se encuentra en un punto de inflexión. El 85% de los profesionales encuestados por Bloomberg Intelligence en 2025 anticipa un aumento significativo de los activos ESG en los próximos dos años.
Aunque hay avances claros, persisten retos como la medición de impacto real, la calidad de datos y la preparación del inversor minorista para entender las características de estos productos.
La consolidación de la inversión sostenible abre un abanico de desafíos, pero también de puertas al desarrollo económico y social.
El Reglamento SFDR y la Taxonomía de la UE marcan el camino al definir qué actividades pueden considerarse sostenibles. Asimismo, los fondos Next Generation dan un impulso adicional al desarrollo de proyectos verdes.
En el ámbito global, políticas de EE.UU. y otras regiones están adoptando medidas que refuerzan la estrategia de inversión con criterios ESG.
Para sacar el máximo partido a la inversión sostenible, es fundamental:
La inversión sostenible en España es ya un motor de cambio. Los números muestran su relevancia, pero también lo hace la convicción de quienes confluyen en esta nueva visión: generar valor financiero y contribuir al bienestar colectivo.
Frente a la incertidumbre global, esta aproximación ofrece una ruta de crecimiento consciente que abraza tanto la rentabilidad como la protección del medio ambiente y la equidad social. Para inversores, gestores y asesores, se trata de un momento decisivo: el camino hacia un futuro próspero y sostenible está abierto.
Referencias